La vocación de San Mateo

1.-Identificación de la obra:

  • Identificación del pintor y de la obra. Pintura de  Michelangelo Merisi Caravaggio (1573-1610). Pintado hacia 1600, sus dimensiones son 322 cm x 240 cm. Lugar de conservación: Capilla Contarelli. Iglesia de san Luis de los Franceses. Roma. Italia.
  • Modalidad pictórica: Se trata de un óleo sobre lienzo.
  • Género: Pintura religiosa.
  • Tema. El pasaje bíblico en que se narra cómo Mateo se convirtió en apóstol de Cristo. La vocación de San Mateo es una obra clave en la producción de Caravaggio, la que le descubrió para el gran público romano y que marcó un punto de inflexión en su pintura y en el arte de su tiempo

2.-Análisis de los elementos formales:

  • Técnica utilizada: Óleo.
  • La composición: Los grupos están claramente descompensados en el cuadro, en la mitad inferior del lienzo. La luz diagonal genera a través de las manos y de los rostros una línea zigzagueante. Un diálogo que va de la mano de Cristo que dirige a Mateo y la respuesta atónita de la mirada de los que le acompañan y se sorprende ante las palabras de Jesús. La figura de Cristo no se encuentra en el centro de la composición sino en un lateral, incluso uno de los apóstoles de espalda le tapa con su cuerpo y sólo podemos apreciar de él su cara y la mano.
  • El color: Los colores marrones y la pincelada pastosa. Son otras de las características de la obra de Caravaggio. Con ello contribuye a hacer más cotidiano el momento, pues son los colores de la gente de la calle.
  • La luz: La obra está articulada por la luz, que divide el cuadro en fuertes contrastes de claroscuro, característica primordial de lo que se ha dado en llamar tenebrismo. A través de la luz el pintor concentra la atención en lo que desea de la escena. Un foco de luz proveniente de una claraboya nos ilumina una estancia sin relevancia y unos personajes, cuyos rostros y manos concentran la expresividad. El resto del cuadro queda en oscuridad o penumbra. Es una iluminación artificial, como de focos teatrales. La luz no emana de la figura del Mesias, sino de una fuente invisible. Se trata de una luz ambarina y dorada, absolutamente irreal. Esta técnica ya se venía ensayando con gran éxito desde el Renacimiento en los retratos (Leonardo da Vinci en su Dama del Armiño; el hombre del turbante rojo de Van Eyck) y en cuadros que se quería dar sensación intimista, pero es Caravaggio quien se especializa en esta forma de pintar que llamamos tenebrista o de violentos claro/oscuros. La luz como fogonazo.

La luz en el cuadro cumple varios papeles: en primer lugar es una luz simbólica, porque destaca con su resplandor a las dos figuras protagonistas (Mateo y Cristo), dándole a la escena todo su contenido divino. Es además, una luz artificial que resplandece en unas partes del lienzo y se oculta en otras, recreando así el sentido escénico de la imagen y contribuyendo con esta teatralidad a subrayar el componente dramático que tiene el instante mismo de la conversión del apóstol, lo que por otra parte es un recurso característico del arte barroco en su conjunto, convertir en escenario cualquier entorno para acentuar su dramatismo. La luz es, en cierta forma, un elemento de perspectiva, pues al incidir resplandeciente sobre los protagonistas y dejar a oscuras el fondo, aquéllos se adelantan al primer plano. Es un elemento compositivo, puesto que es una luz diagonal, que remarca esta línea tan característica de las composiciones barrocas, y tendente siempre a dinamizar el conjunto y a destacar su movimiento. Y por último, modela los volúmenes, pues su contraste precisamente potencia las formas, las masas y los contornos.

  • La línea: Predomina el color sobre el dibujo.
  • El volumen. No le preocupa demasiado  ni el fondo ni la perspectiva.

3. Análisis estilístico (análisis iconográfico y sociológico):

  • Clasifica la obra en el estilo a que pertenece. La pintura es una clara muestra del barroco, estilo al que pertenece y más en concreto, al tenebrismo.
  •  Función de la obra.  La obra se inscribe en un proyecto general para decorar la Capilla que el cardenal Mateo Conterelli había abierto en la Iglesia romana de San Luis de los franceses, dedicada al santo de su mismo nombre y con estrictas instrucciones de cómo había de hacerse cuando llegara su muerte. El proyecto se le encarga a Caravaggio, que cubre la pared de la izquierda de dicha capilla con el tema de la Vocación de San Mateo; en la pared central, con la Inspiración de San Mateo o San Mateo y el ángel; y en la pared de la derecha, enfrente por tanto de la “Vocación”, con el Martirio de San Mateo. Las tres piezas son excepcionales, convirtiendo la Capilla Contarelli en uno de los rincones más extraordinarios de toda la historia del arte.
  • Análisis iconográfico (identificación y descripción del tema, originalidad, relación con otros ejemplos importantes) En la escena representada, entran por la derecha dos hombres con atuendos bíblicos, siendo uno de ellos el propio Cristo que señala a Mateo para que le siga, momento culminante en que éste reacciona sorprendido, echándose hacia atrás y señalándose con el dedo, presa de la sorpresa. De sus compañeros, dos miran a Cristo igualmente sorprendidos, mientras otros dos, uno mayor y un joven sentado en el extremo izquierdo de la mesa, se afanan en mirar la monedas y en recontarlas sin atender a la llamada de Cristo, estableciendo de esta manera una clara contraposición entre los que se ven alcanzados por la vida espiritual (simbolizada en la luz que emana de Cristo), y los que se obcecan en seguir los dictados (efímeros) de la vida material.
  • Análisis iconológico (interpretación de su contenido ideológico, simbólico, psicológico…). Lo más curioso es el tratamiento de la historia. Esta es la mayor novedad incorporada por Caravaggio, el tratamiento que da a una historia sagrada, como si fuera una escena de la vida cotidiana, incluso con cierta sordidez, hasta el punto que bien pudiera confundirse con una escena de jugadores de cartas en una taberna romana, como hicieron muchos por cierto. Cristo, la figura más importante de la historia, permanece casi oculto a nuestra vista, y sólo un pequeño resplandor del halo sobre su cabeza, casi imperceptible, nos permite reconocerlo.

Los modelos tomados por Caravaggio son las gentes de la calle pintadas con extremo realismo. De hecho el propio Mateo aparece como un“alcabalero” o recaudador de impuestos del S. XVII, sin olvidar que la escena la sitúa en una taberna de las que él frecuentaba, en la que no tiene reparos en incluir al propio Cristo.

Estos detalles provocaron no pocos problemas a Caravaggio, porque la Iglesia veía en ello una falta de decoro hacia lo sagrado, pero lo cierto es que los cuadros de Caravaggio llegaban con más facilidad que ninguno a la sensibilidad de sus contemporáneos, precisamente porque aquellas escenas le eran más próximas y reales. Por ello también, la Iglesia siguió aceptando este tipo de pintura naturalista.

La pintura refleja también la colisión entre dos mundos: el poder de la fe inmortal y el ambiente mundano de Levi, que se inclina sobre su dinero, ignorando a Jesús. Éste le atraviesa con un rayo de luz, haciendo, aparentemente sin esfuerzo, un gesto con la mano que ejerce una gravedad sublime, sin necesidad de lucir musculosidad. Los pies desnudos de Jesús son simplicidad clásica, en contraste con los recaudadores emperifollados; estando descalzo puede simbolizar igualmente santidad, como si estuviera en suelo sagrado.

  • La obra, reflejo de la época. Circunstancias históricas en que se realizó. Circunstancias concretas de su realización (papel de los mecenas).
  • Aportación de la obra al arte de su tiempo o al arte universal. Influencias posteriores.

EL GRITO

1.-Identificación de la obra:

  • Identificación del pintor y de la obra. Munch realizó cuatro versiones de El grito. El original de 1893 (91 x 73,5 cm) con una técnica mixta de óleo y pastel sobre cartón, está expuesto en la Galería Nacional de Oslo. La segunda (83,5 x 66 cm) en témpera sobre cartón se exhibió en el Museo Munch de Oslo hasta que fue robado en 2004 La tercera pertenece al mismo museo y la cuarta es propiedad de un particular. Para responder al interés del público, Munch realizó también una litografía (1895) que permitió imprimir el cuadro en revistas y periódicos. El 31 de agosto de 2006 la policía de Oslo anunció que la segunda versión de la obra fue recuperada, junto con la Madonna, otra obra de Edvard Munch también robada en el 2004.
  • Modalidad pictórica:
  • Género: Pintura figurativa
  • Tema. Munch trata de transmitir la angustia y el dolor. No se trataba de pintar la expresión de alguien que gritaba sino el grito mismo.

2.-Análisis de los elementos formales:

  • Técnica utilizada: Técnica mixta de óleo y pastel sobre cartón.
  • La composición: Podemos distinguir las grandes líneas de la composición de la obra: una línea horizontal en la línea del horizonte que separa el cielo y la tierra. Después una violenta diagonal que forman las barandas del puente desde el extremo izquierdo hasta el vértice inferior derecho del cuadro. Por último las líneas verticales que suponen las tres figuras humanas y la barra naranja del borde derecho.  En primer plano el protagonista, una figura humana  casi una calavera que se aprieta el cráneo con las manos para que no le estalle. Se expresa la soledad del ser humano y su pesimismo frente las adversidades. El grito de terror trae consigo la tensión y el pánico interior que destruyen la anatomía. Los rasgos de rostro desaparecen bajo el gesto. No hay nada de realismo, se representa el interior y no el exterior. Mientras que en segundo plano aparecen otras personas frías y distantes como queriendo significar que el prójimo no nos ayuda en los momentos de desconsuelo.
  • El color: Aunque hay muchas maneras de mostrar la angustia y el tormento humanos, Munch fue el primero en dar al color y a la línea una expresividad sin límites. En “El Grito” podemos ver cómo los colores son puros y arbitrarios: el cielo y el mar contrastan en una composición que no se corresponde con la percepción real de las cosas. El cielo se transforma en fuego y el mar queda indefinido por sus espirales violentas.

Se puede apreciar un fuerte contraste entre los naranjas del cielo que delimitan el tercio superior  del cuadro y los azules de los otros dos tercios. El azul, algo más saturado en el agua del fiordo, delimita las dos porciones de tierra.  El naranja del cielo tiene una fuerte correspondencia con los naranjas de las barandas del puente.  Los personajes de un color más oscuro quedan en contraste con los naranjas de la baranda. Los marrones apagados de las orillas y el piso del puente sientan la base sobre la cual van a destacarse los azules y los naranjas más saturados.

Munch utiliza complementarios (naranja y azul) para definir fuertes contraste

  • La luz: Los colores son planos y su saturación o no, responde a la voluntad de Munich, no a la existencia de focos de luz.
  • La línea: las formas ondulantes de la naturaleza y del hombre chocan con la perspectiva forzada del puente, que se alarga en diagonal hasta un lugar que no vemos. Estas líneas, y el espesor y pureza de los colores, son los que dan fuerza a la composición; todas las líneas convergen hacia el centro del cuadro: la cabeza que grita. La distorsión de todos los elementos se convierte en una técnica básica para conseguir el efecto deseado en el espectador. La sensación de temor y de angustia se nos contagia inevitablemente.
  • El volumen. El puente en posición oblicua nos da una idea de profundidad y de perspectiva así  como las figuras humanas pequeñas al estar más alejadas.

3. Análisis estilístico (análisis iconográfico y sociológico):

  • Clasifica la obra:  Munch es el precursor del Expresionismo alemán y también el primer expresionista, ya que en El Grito o en otras obras “el vivo color, la simple formulación de lo accesorio y la concentración de todas las pasiones en un gesto muy pronunciado, procuran expresar al unísono todo el oscuro sino, toda la caprichosa ocasión que pueden convertir al hombre en un juguete. Desde que el hombre, no sereno ni seguro de sí mismo, sino confinado al azar de sus iras, de sus miedos, de sus secretos móviles, se convierte en tema de un cuadro en el que colaboran por igual el ambiente y las inmediaciones del pesimismo, puede asegurarse que ha surgido a la luz el Expresionismo”.
  • Función de la obra La influencia de la vida de Munch en su obra fue decisiva, y es que este pintor noruego, de formación autodidacta y familia humilde, vivió momentos difíciles en su infancia: vio morir de tuberculosis a su madre cuando él tenía cinco años y a su hermana cuando tenía catorce. Éstos fueron los agravantes de una vida llena de insatisfacciones: el fracaso ante las mujeres, el desagrado de una sociedad parisina aburguesada y excesivamente mercantil, sus problemas con el alcohol, etc. Todo esto, junto a su carácter depresivo e introvertido, le llevó a refugiarse en sus cuadros, en los que reflejaba sus traumas interiores. El Grito sería la culminación de este sentimiento trágico de la vida. A partir de ahí exploraría la mente humana, sus preocupaciones y emociones. Por ello, sus temas, de una intensidad subjetiva enorme, intentan reflejar no sólo sus ansiedades, sino las de todas aquellas personas que “respiran, sienten, sufren y aman”, como él.
  • Análisis iconográfico “Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. Me detuve, me apoyé en la valla, inexplicablemente cansado. Lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo, y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza”.

Así describió Munch el momento que dio origen a “El Grito”, la obra más famosa de un ambicioso ciclo de pinturas: “El sufrimiento de la vida”. En esta serie pretendió expresar, con un lenguaje nuevo, sus experiencias sobre el amor, la enfermedad, la muerte y la naturaleza, constantes temáticas en su obra. En “El Grito” podemos ver cómo una figura humana, situada en el centro, se tapa los oídos en un gesto desesperado de angustia. Su rostro, que recuerda a una calavera, y su cuerpo, están completamente deformados, como también lo está el espacio que lo rodea. Pero esta figura no está sola: un poco más atrás hay dos personas de negro, anónimas, que intensifican la inquietud de la escena. Todo tiembla ante ese grito, todo se desfigura porque forma parte de una realidad interior. El artista ha reproducido su vivencia de una forma completamente subjetiva, haciendo que nosotros oigamos también ese grito. Así expresa hasta qué punto las emociones determinan por completo nuestra percepción del mundo.

  • Análisis iconológico El puente símbolo del paso del tiempo
  • La obra, reflejo de la época. Hay teorías que explican que es la propia angustia del autor mientras que otros dicen que es una crítica al modelo socioeconómico imperante. Sin duda, el rostro desencajado alberga los sentimientos de un alma descompuesta. Munch representa el interior, no el exterior. Este famosísimo cuadro es lo más expresivo de toda la pintura contemporánea. Refleja el temor ante el cambio de siglo y la tensa situación internacional que vivía Europa por aquellos tiempos. Pero la influencia de la vida de Munch en su obra también fue fue decisiva, y es que este pintor noruego, de formación autodidacta y familia humilde, vivió momentos difíciles en su infancia: vio morir de tuberculosis a su madre cuando él tenía cinco años y a su hermana cuando tenía catorce. Éstos fueron los agravantes de una vida llena de insatisfacciones: el fracaso ante las mujeres, el desagrado de una sociedad parisina aburguesada y excesivamente mercantil, sus problemas con el alcohol, etc.

 

  • Aportación de la obra al arte Esta obra fue precedente e influencia directa del movimiento Expresionista que surgió en Alemania en 1905. Con las mismas inquietudes vitales y actitud ante la sociedad que tenía Munch, este grupo adoptó su estilo y lo convirtió en uno de los primeros movimientos vanguardistas del siglo XX. El artista expresionista veía la pintura como un medio de desahogo, de expresión del sufrimiento humano y de las injusticias sociales. Del mismo modo que Munch, estos temas debían ser tratados a partir de composiciones agresivas, con colores fuertes y contrastados, y así llamar la atención del espectador.

LAS SEÑORITAS

LAS SEÑORITAS DE AVINYÓ
LES DEMOISELLES D’AVIGNON

1.-Identificación de la obra:
• Identificación del pintor y de la obra. Cuadro del pintor español Pablo Picasso pintado en 1907. Está hecho mediante la técnica del óleo sobre lienzo y sus medidas son 243,9 x 233,7 cm. Se conserva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
• Modalidad pictórica:
• Género: Pintura cubista, entre lo figurativo y una cierta abstracción. Pintura figurativa que “destroza” las formas.
• Tema. Temática discutida. Si tenemos en cuenta que Avinyó era una calle de Barcelona dónde había varios burdeles, entonces se intuye que la escena representa un prostíbulo, aunque los hombres no están presentes. Además, el bodegón de frutas que hay a en la parte inferior del cuadro se ha interpretado muchas veces como símbolo de la sexualidad femenina. En cualquier caso, esta obra nos presenta a un quinteto de mujeres que miran sin disimular a un espectador sorprendido.
2.-Análisis de los elementos formales:
• Técnica utilizada: Óleo sobre lienzo.

• La composición: En el cuadro priman dos aspectos: el primitivismo y la disgregación espacial.
La descomposición y esquematización de los cuerpos y del espacio que los rodea se debe principalmente a un deseo de expresar la idea última que hay en ellos. Aquello que importa en esta nueva manera de pintar es el concepto, no la percepción. Por esto, las figuras se despersonalizan, se deforman, y el espacio también. Ya no hay perspectiva, el fondo es completamente plano y fragmentado, los colores no se corresponden con la realidad (como se observa en los cuerpos). De esta manera, Picasso, muy influenciado por el post impresionista Cézanne, sintetiza la realidad en estructuras geométricas. El artista introduce, además, una novedad que será esencial en el Cubismo posterior, y que fue revolucionaria en la composición pictórica. Si nos fijamos en la figura asentada a la derecha, podemos ver cómo está en una postura imposible: el cuerpo de espaldas al espectador y la cabeza girada completamente de frente. Igualmente, los rostros de todas ellas se representan de frente y de perfil a la vez, como si viéramos a la persona en dos posiciones simultáneamente. Con esto conseguía representar múltiples puntos de vista en una misma figura y darle cierta profundidad a un espacio completamente plano.
También es muy significativa la influencia del arte primitivo en los aspectos formales del cuadro. El propio Picasso coleccionaba esculturas africanas, e incluso creaba máscaras que seguían los modelos primitivos. En la cabeza de las dos mujeres de la derecha es donde se aprecia con más claridad. Sólo debemos fijarnos en el colorido tachado de los rostros, la forma de las cabezas y la simplificación de los rasgos, que deforman completamente la cara de estas dos mujeres. Las otras tres también tienen elementos cogidos del arte de diferentes culturas antiguas, como la egipcia (se observa en la posición lateral de la primera figura), o la íbera (el rostro y torso de las otras dos).
• El color: Los colores no se corresponden con la realidad (como se observa en los cuerpos). Los colores oscilan entre el rosa, ocre, azul y blanco.

• La luz: Los colores son planos, no hay focos de luz que gradúen el color.

• La línea: Tiene un protagonismo importante.

• El volumen. Se renuncia a la perspectiva tradicional y a ver las figuras desde el punto de vista único.
3. Análisis estilístico (análisis iconográfico y sociológico):
• Clasifica la obra Este cuadro, que marcó el comienzo de la Época Negra de Picasso, es la referencia clave para hablar de cubismo, del cual el artista español es el máximo exponente.

• Función de la obra: No fue expuesta por primera vez hasta el 1916, nueve años después de ser pintada. Picasso no le puso el título a la obra. Se cree que fue su amigo Apollinaire quien la llamó en un primer momento El burdel filosófico. Finalmente, André Salmon le dio el título definitivo, en referencia a la calle Aviñón de Barcelona (confundido muchas veces con el famoso Avignon francés, por su similitud fonética).

• Análisis iconográfico: La escena tiene lugar en el interior de un prostíbulo; esto no se deduce mirando simplemente el cuadro sino por el conocimiento que se tiene de la historia de esta obra desde que Picasso la mostró en privado a un grupo de amigos. Aparecen cinco mujeres desnudas y en el centro, en la zona de abajo se muestra un bodegón compuesto por algunas frutas: una raja de sandía, un racimo de uvas, una pera y una manzana, todo ello sobre una mesa tapada con un mantel arrugado de color blanco. De las cinco mujeres hay tres que tienen unas caras especiales, como si en realidad fueran máscaras pintadas sobre el rostro. Se trata de la que está a la derecha agachada, la que está detrás de ella y la que se encuentra a la izquierda. Las dos del centro tienen sus caras más acordes con el resto del cuerpo. La mujer de la izquierda parece que está entrando en la habitación y sujeta un cortinón con su mano izquierda alzada. La figura que está a su lado, otra mujer desnuda, tiene una perspectiva muy especial. A primera vista parece que está de pie, aunque con una postura forzada. Si el espectador se abstrae en esta sola figura puede ver que Picasso la pintó tumbada y vista desde arriba, con su brazo derecho doblado tras la cabeza y una pierna cruzada sobre la otra. A continuación la mujer que está en el centro levanta los brazos doblados por detrás de su cabeza. En la esquina de la derecha está la única figura sentada, en una posición anatómicamente imposible, de espaldas al espectador pero con la cabeza completamente de frente. Tras ella se encuentra la quinta mujer, de pie, que también parece descorrer una cortina.

• Análisis iconológico: El bodegón de frutas que hay a en la parte inferior del cuadro se ha interpretado muchas veces como símbolo de la sexualidad femenina, simbología acorde con el tema de la obra, un prostíbulo.

• La obra, reflejo de la época. Picasso opta por un nuevo punto de partida del arte contemporáneo y elimina todo lo sublime de la tradición rompiendo con el Realismo, los cánones de profundidad espacial y el ideal existente hasta entonces del cuerpo femenino, reducida toda la obra a un conjunto de planos angulares sin fondo ni perspectiva espacial, en el que las formas están marcadas por líneas claro-oscuras.

• Aportación de la obra al arte Picasso inauguró con esta obra una nueva manera de concebir la pintura. En ella realizó transformaciones revolucionarias que provocarían el nacimiento de una nueva estética de vanguardia: el Cubismo. Aun cuando en un principio fue objeto de duras críticas, con el tiempo se acabó definiendo como la primera obra cumbre del siglo XX.