Historia del Arte blog

Las chicas (y chicos) de Historia del Arte visitaron la catedral de Pamplona el 22 de marzo

 

Anuncios

La vocación de San Mateo

1.-Identificación de la obra:

  • Identificación del pintor y de la obra. Pintura de  Michelangelo Merisi Caravaggio (1573-1610). Pintado hacia 1600, sus dimensiones son 322 cm x 240 cm. Lugar de conservación: Capilla Contarelli. Iglesia de san Luis de los Franceses. Roma. Italia.
  • Modalidad pictórica: Se trata de un óleo sobre lienzo.
  • Género: Pintura religiosa.
  • Tema. El pasaje bíblico en que se narra cómo Mateo se convirtió en apóstol de Cristo. La vocación de San Mateo es una obra clave en la producción de Caravaggio, la que le descubrió para el gran público romano y que marcó un punto de inflexión en su pintura y en el arte de su tiempo

2.-Análisis de los elementos formales:

  • Técnica utilizada: Óleo.
  • La composición: Los grupos están claramente descompensados en el cuadro, en la mitad inferior del lienzo. La luz diagonal genera a través de las manos y de los rostros una línea zigzagueante. Un diálogo que va de la mano de Cristo que dirige a Mateo y la respuesta atónita de la mirada de los que le acompañan y se sorprende ante las palabras de Jesús. La figura de Cristo no se encuentra en el centro de la composición sino en un lateral, incluso uno de los apóstoles de espalda le tapa con su cuerpo y sólo podemos apreciar de él su cara y la mano.
  • El color: Los colores marrones y la pincelada pastosa. Son otras de las características de la obra de Caravaggio. Con ello contribuye a hacer más cotidiano el momento, pues son los colores de la gente de la calle.
  • La luz: La obra está articulada por la luz, que divide el cuadro en fuertes contrastes de claroscuro, característica primordial de lo que se ha dado en llamar tenebrismo. A través de la luz el pintor concentra la atención en lo que desea de la escena. Un foco de luz proveniente de una claraboya nos ilumina una estancia sin relevancia y unos personajes, cuyos rostros y manos concentran la expresividad. El resto del cuadro queda en oscuridad o penumbra. Es una iluminación artificial, como de focos teatrales. La luz no emana de la figura del Mesias, sino de una fuente invisible. Se trata de una luz ambarina y dorada, absolutamente irreal. Esta técnica ya se venía ensayando con gran éxito desde el Renacimiento en los retratos (Leonardo da Vinci en su Dama del Armiño; el hombre del turbante rojo de Van Eyck) y en cuadros que se quería dar sensación intimista, pero es Caravaggio quien se especializa en esta forma de pintar que llamamos tenebrista o de violentos claro/oscuros. La luz como fogonazo.

La luz en el cuadro cumple varios papeles: en primer lugar es una luz simbólica, porque destaca con su resplandor a las dos figuras protagonistas (Mateo y Cristo), dándole a la escena todo su contenido divino. Es además, una luz artificial que resplandece en unas partes del lienzo y se oculta en otras, recreando así el sentido escénico de la imagen y contribuyendo con esta teatralidad a subrayar el componente dramático que tiene el instante mismo de la conversión del apóstol, lo que por otra parte es un recurso característico del arte barroco en su conjunto, convertir en escenario cualquier entorno para acentuar su dramatismo. La luz es, en cierta forma, un elemento de perspectiva, pues al incidir resplandeciente sobre los protagonistas y dejar a oscuras el fondo, aquéllos se adelantan al primer plano. Es un elemento compositivo, puesto que es una luz diagonal, que remarca esta línea tan característica de las composiciones barrocas, y tendente siempre a dinamizar el conjunto y a destacar su movimiento. Y por último, modela los volúmenes, pues su contraste precisamente potencia las formas, las masas y los contornos.

  • La línea: Predomina el color sobre el dibujo.
  • El volumen. No le preocupa demasiado  ni el fondo ni la perspectiva.

3. Análisis estilístico (análisis iconográfico y sociológico):

  • Clasifica la obra en el estilo a que pertenece. La pintura es una clara muestra del barroco, estilo al que pertenece y más en concreto, al tenebrismo.
  •  Función de la obra.  La obra se inscribe en un proyecto general para decorar la Capilla que el cardenal Mateo Conterelli había abierto en la Iglesia romana de San Luis de los franceses, dedicada al santo de su mismo nombre y con estrictas instrucciones de cómo había de hacerse cuando llegara su muerte. El proyecto se le encarga a Caravaggio, que cubre la pared de la izquierda de dicha capilla con el tema de la Vocación de San Mateo; en la pared central, con la Inspiración de San Mateo o San Mateo y el ángel; y en la pared de la derecha, enfrente por tanto de la “Vocación”, con el Martirio de San Mateo. Las tres piezas son excepcionales, convirtiendo la Capilla Contarelli en uno de los rincones más extraordinarios de toda la historia del arte.
  • Análisis iconográfico (identificación y descripción del tema, originalidad, relación con otros ejemplos importantes) En la escena representada, entran por la derecha dos hombres con atuendos bíblicos, siendo uno de ellos el propio Cristo que señala a Mateo para que le siga, momento culminante en que éste reacciona sorprendido, echándose hacia atrás y señalándose con el dedo, presa de la sorpresa. De sus compañeros, dos miran a Cristo igualmente sorprendidos, mientras otros dos, uno mayor y un joven sentado en el extremo izquierdo de la mesa, se afanan en mirar la monedas y en recontarlas sin atender a la llamada de Cristo, estableciendo de esta manera una clara contraposición entre los que se ven alcanzados por la vida espiritual (simbolizada en la luz que emana de Cristo), y los que se obcecan en seguir los dictados (efímeros) de la vida material.
  • Análisis iconológico (interpretación de su contenido ideológico, simbólico, psicológico…). Lo más curioso es el tratamiento de la historia. Esta es la mayor novedad incorporada por Caravaggio, el tratamiento que da a una historia sagrada, como si fuera una escena de la vida cotidiana, incluso con cierta sordidez, hasta el punto que bien pudiera confundirse con una escena de jugadores de cartas en una taberna romana, como hicieron muchos por cierto. Cristo, la figura más importante de la historia, permanece casi oculto a nuestra vista, y sólo un pequeño resplandor del halo sobre su cabeza, casi imperceptible, nos permite reconocerlo.

Los modelos tomados por Caravaggio son las gentes de la calle pintadas con extremo realismo. De hecho el propio Mateo aparece como un“alcabalero” o recaudador de impuestos del S. XVII, sin olvidar que la escena la sitúa en una taberna de las que él frecuentaba, en la que no tiene reparos en incluir al propio Cristo.

Estos detalles provocaron no pocos problemas a Caravaggio, porque la Iglesia veía en ello una falta de decoro hacia lo sagrado, pero lo cierto es que los cuadros de Caravaggio llegaban con más facilidad que ninguno a la sensibilidad de sus contemporáneos, precisamente porque aquellas escenas le eran más próximas y reales. Por ello también, la Iglesia siguió aceptando este tipo de pintura naturalista.

La pintura refleja también la colisión entre dos mundos: el poder de la fe inmortal y el ambiente mundano de Levi, que se inclina sobre su dinero, ignorando a Jesús. Éste le atraviesa con un rayo de luz, haciendo, aparentemente sin esfuerzo, un gesto con la mano que ejerce una gravedad sublime, sin necesidad de lucir musculosidad. Los pies desnudos de Jesús son simplicidad clásica, en contraste con los recaudadores emperifollados; estando descalzo puede simbolizar igualmente santidad, como si estuviera en suelo sagrado.

  • La obra, reflejo de la época. Circunstancias históricas en que se realizó. Circunstancias concretas de su realización (papel de los mecenas).
  • Aportación de la obra al arte de su tiempo o al arte universal. Influencias posteriores.