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EL GRITO

15 may

1.-Identificación de la obra:

  • Identificación del pintor y de la obra. Munch realizó cuatro versiones de El grito. El original de 1893 (91 x 73,5 cm) con una técnica mixta de óleo y pastel sobre cartón, está expuesto en la Galería Nacional de Oslo. La segunda (83,5 x 66 cm) en témpera sobre cartón se exhibió en el Museo Munch de Oslo hasta que fue robado en 2004 La tercera pertenece al mismo museo y la cuarta es propiedad de un particular. Para responder al interés del público, Munch realizó también una litografía (1895) que permitió imprimir el cuadro en revistas y periódicos. El 31 de agosto de 2006 la policía de Oslo anunció que la segunda versión de la obra fue recuperada, junto con la Madonna, otra obra de Edvard Munch también robada en el 2004.
  • Modalidad pictórica:
  • Género: Pintura figurativa
  • Tema. Munch trata de transmitir la angustia y el dolor. No se trataba de pintar la expresión de alguien que gritaba sino el grito mismo.

2.-Análisis de los elementos formales:

  • Técnica utilizada: Técnica mixta de óleo y pastel sobre cartón.
  • La composición: Podemos distinguir las grandes líneas de la composición de la obra: una línea horizontal en la línea del horizonte que separa el cielo y la tierra. Después una violenta diagonal que forman las barandas del puente desde el extremo izquierdo hasta el vértice inferior derecho del cuadro. Por último las líneas verticales que suponen las tres figuras humanas y la barra naranja del borde derecho.  En primer plano el protagonista, una figura humana  casi una calavera que se aprieta el cráneo con las manos para que no le estalle. Se expresa la soledad del ser humano y su pesimismo frente las adversidades. El grito de terror trae consigo la tensión y el pánico interior que destruyen la anatomía. Los rasgos de rostro desaparecen bajo el gesto. No hay nada de realismo, se representa el interior y no el exterior. Mientras que en segundo plano aparecen otras personas frías y distantes como queriendo significar que el prójimo no nos ayuda en los momentos de desconsuelo.
  • El color: Aunque hay muchas maneras de mostrar la angustia y el tormento humanos, Munch fue el primero en dar al color y a la línea una expresividad sin límites. En “El Grito” podemos ver cómo los colores son puros y arbitrarios: el cielo y el mar contrastan en una composición que no se corresponde con la percepción real de las cosas. El cielo se transforma en fuego y el mar queda indefinido por sus espirales violentas.

Se puede apreciar un fuerte contraste entre los naranjas del cielo que delimitan el tercio superior  del cuadro y los azules de los otros dos tercios. El azul, algo más saturado en el agua del fiordo, delimita las dos porciones de tierra.  El naranja del cielo tiene una fuerte correspondencia con los naranjas de las barandas del puente.  Los personajes de un color más oscuro quedan en contraste con los naranjas de la baranda. Los marrones apagados de las orillas y el piso del puente sientan la base sobre la cual van a destacarse los azules y los naranjas más saturados.

Munch utiliza complementarios (naranja y azul) para definir fuertes contraste

  • La luz: Los colores son planos y su saturación o no, responde a la voluntad de Munich, no a la existencia de focos de luz.
  • La línea: las formas ondulantes de la naturaleza y del hombre chocan con la perspectiva forzada del puente, que se alarga en diagonal hasta un lugar que no vemos. Estas líneas, y el espesor y pureza de los colores, son los que dan fuerza a la composición; todas las líneas convergen hacia el centro del cuadro: la cabeza que grita. La distorsión de todos los elementos se convierte en una técnica básica para conseguir el efecto deseado en el espectador. La sensación de temor y de angustia se nos contagia inevitablemente.
  • El volumen. El puente en posición oblicua nos da una idea de profundidad y de perspectiva así  como las figuras humanas pequeñas al estar más alejadas.

3. Análisis estilístico (análisis iconográfico y sociológico):

  • Clasifica la obra:  Munch es el precursor del Expresionismo alemán y también el primer expresionista, ya que en El Grito o en otras obras “el vivo color, la simple formulación de lo accesorio y la concentración de todas las pasiones en un gesto muy pronunciado, procuran expresar al unísono todo el oscuro sino, toda la caprichosa ocasión que pueden convertir al hombre en un juguete. Desde que el hombre, no sereno ni seguro de sí mismo, sino confinado al azar de sus iras, de sus miedos, de sus secretos móviles, se convierte en tema de un cuadro en el que colaboran por igual el ambiente y las inmediaciones del pesimismo, puede asegurarse que ha surgido a la luz el Expresionismo”.
  • Función de la obra La influencia de la vida de Munch en su obra fue decisiva, y es que este pintor noruego, de formación autodidacta y familia humilde, vivió momentos difíciles en su infancia: vio morir de tuberculosis a su madre cuando él tenía cinco años y a su hermana cuando tenía catorce. Éstos fueron los agravantes de una vida llena de insatisfacciones: el fracaso ante las mujeres, el desagrado de una sociedad parisina aburguesada y excesivamente mercantil, sus problemas con el alcohol, etc. Todo esto, junto a su carácter depresivo e introvertido, le llevó a refugiarse en sus cuadros, en los que reflejaba sus traumas interiores. El Grito sería la culminación de este sentimiento trágico de la vida. A partir de ahí exploraría la mente humana, sus preocupaciones y emociones. Por ello, sus temas, de una intensidad subjetiva enorme, intentan reflejar no sólo sus ansiedades, sino las de todas aquellas personas que “respiran, sienten, sufren y aman”, como él.
  • Análisis iconográfico “Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. Me detuve, me apoyé en la valla, inexplicablemente cansado. Lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo, y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza”.

Así describió Munch el momento que dio origen a “El Grito”, la obra más famosa de un ambicioso ciclo de pinturas: “El sufrimiento de la vida”. En esta serie pretendió expresar, con un lenguaje nuevo, sus experiencias sobre el amor, la enfermedad, la muerte y la naturaleza, constantes temáticas en su obra. En “El Grito” podemos ver cómo una figura humana, situada en el centro, se tapa los oídos en un gesto desesperado de angustia. Su rostro, que recuerda a una calavera, y su cuerpo, están completamente deformados, como también lo está el espacio que lo rodea. Pero esta figura no está sola: un poco más atrás hay dos personas de negro, anónimas, que intensifican la inquietud de la escena. Todo tiembla ante ese grito, todo se desfigura porque forma parte de una realidad interior. El artista ha reproducido su vivencia de una forma completamente subjetiva, haciendo que nosotros oigamos también ese grito. Así expresa hasta qué punto las emociones determinan por completo nuestra percepción del mundo.

  • Análisis iconológico El puente símbolo del paso del tiempo
  • La obra, reflejo de la época. Hay teorías que explican que es la propia angustia del autor mientras que otros dicen que es una crítica al modelo socioeconómico imperante. Sin duda, el rostro desencajado alberga los sentimientos de un alma descompuesta. Munch representa el interior, no el exterior. Este famosísimo cuadro es lo más expresivo de toda la pintura contemporánea. Refleja el temor ante el cambio de siglo y la tensa situación internacional que vivía Europa por aquellos tiempos. Pero la influencia de la vida de Munch en su obra también fue fue decisiva, y es que este pintor noruego, de formación autodidacta y familia humilde, vivió momentos difíciles en su infancia: vio morir de tuberculosis a su madre cuando él tenía cinco años y a su hermana cuando tenía catorce. Éstos fueron los agravantes de una vida llena de insatisfacciones: el fracaso ante las mujeres, el desagrado de una sociedad parisina aburguesada y excesivamente mercantil, sus problemas con el alcohol, etc.

 

  • Aportación de la obra al arte Esta obra fue precedente e influencia directa del movimiento Expresionista que surgió en Alemania en 1905. Con las mismas inquietudes vitales y actitud ante la sociedad que tenía Munch, este grupo adoptó su estilo y lo convirtió en uno de los primeros movimientos vanguardistas del siglo XX. El artista expresionista veía la pintura como un medio de desahogo, de expresión del sufrimiento humano y de las injusticias sociales. Del mismo modo que Munch, estos temas debían ser tratados a partir de composiciones agresivas, con colores fuertes y contrastados, y así llamar la atención del espectador.
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1 comentario

Publicado por en 15/05/2011 en Uncategorized

 

Una respuesta a “EL GRITO

  1. Delia

    25/05/2011 at 14:05

    http://www.youtube.com/watch?v=Cvz8JQvZSEU marina este es el enlace de nuestro video de la despedida de 2º de bachiller.

     

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